
El Día de la Tierra se celebra hoy. Hace dos años tuve el privilegio de ver en Iowa City a un semi desconocido Barack Obama hablar frente a 10,000 personas sobre la importancia de crear una economía para este siglo. Una economía que crearía trabajos cuyo objeto sería disminuir las emisiones de contaminantes locales y globales. Entonces Steven Chu era un Premio Nobel en Física, liderando el laboratorio Lawrence Berkeley que hablaba sobre proyectos de energía solar concentrada y etanol celulósico. Hoy es ministro de energía para Obama. Parte importante del plan de estímulo fiscal de Obama tiene por objeto armarse para cuando la crisis termine, y nuevamente ocurran alzas en los precios de combustibles ¿Desde entonces qué ha cambiado en Chile? Típicamente el argumento de los países en vía de desarrollo es que para lograr riqueza los grandes países debieron explotar sus recursos naturales en forma desenfrenada, y sin mayores resguardos ambientales. Si vieramos el desarrollo en dos ejes, uno económico y otro ambiental (y social) lo convencional es irse por el cateto del desarrollo económico, y luego por el ambiental... creando un triángulo. Para los que nos acordamos del colegio, para llegar al mismo punto podemos irnos por la hipotenusa, el camino más recto. Aterrizando el punto, debe Chile pasar por el equivalente de progresismo de Carter (quien instaló paneles solares en el techo de la Casa Blanca), el antiambientalismo de Reagan (quien los sacó), el liderazgo climático de Clinton (firmó Kioto), al oscurantismo ambiental de Bush (no lo ratificó)? Pitágoras nos dice la solución.A finales de año se en Copenhage una cita mundial que seguirá el acuerdo de Kioto. Y algunos esperan que Estados Unidos retome el liderazgo que perdió hace una década. Pero, ¿creen que Estados Unidos se comprometerá a reducir sus emisiones sin exigirle a los otros países en vía de desarrollo lo mismo? Se acabaron los tiempos en que Chile recibiera fondos del Mecanismo de Desarrollo Limpio para financiar proyectos climáticos, sin tener compromisos de disminuir emisiones en forma independiente también. Será ,además , difícil para los países que acepten sin reparos a Chile como miembro a la OECD si sus emisiones duplican las que tenía cuando inició su postulación. Y la pregunta final: ¿Le conviene a Chile establecer una política de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero? La respuesta es sí, pero no por lo que creemos. Si Chile establece una política de mitigación implícitamente estará enfrentando la contaminación atmosférica local. Chile a pesar de ser pionero en el análisis de cobeneficios de la mitigación de cambio climático (es decir contabilizar los beneficios futuros además de los presentes por contaminación local), ha dejado lado ese enfoque. Los beneficios son claros. Años de vida ganada a un costo que es sólo una fracción pequeña de los beneficios. Además se darían pasos hacia la añorada independencia energética, que sin duda nos causará ahorros en otros ministerios, incluso el de defensa.Esperemos que para el próximo Día de la Tierra hayamos avanzado y tomado liderazgo latinoamericano. Hoy Mexico y Perú se nos quieren adelantar. De hecho ambas naciones están postulando a hospedar la primera reunión post Copenhage en latinoamérica, según me comentó el Presidente del Instituto Nacional de Ecología, Adrián Fernández, en una conferencia en Austria. Necesitamos liderar a latinoamérica más allá de lo económico. Tenemos que cambiar. Hay clima para un cambio.
(Marcelo Mena - profesor de la Escuela de Ingeniería Ambiental y director del Magíster en Gestión Ambiental de la Universidad Andrés Bello;)