La esencia de la economía de mercado
Marcelo MuñozProfesor de Derecho Tributario Universidad Andrés Bello
El plan de financiamiento ha sido visto como un alejamiento de las doctrinas neoliberales. Se habla del colapso del capitalismo y la renegación de las teorías económicas. Sin embargo, esto no es nuevo en el mundo ni particularmente en EE.UU. En 1907, Theodore Roosevelt, ferviente detractor de la autorregulación del mercado, que comenzó la legislación antimonopolios, no dudó, tras el colapso de Wall Street, en citar a su gran enemigo, John Pierpont Morgan, para que la banca proveyera de créditos blandos al Estado y generara liquidez en el mercado, para superar la crisis. Morgan (que entendió que “crisis” en griego significa algo que se rompe y hay que analizarlo) citó a los principales jefes de la banca y cerró la puerta con llave hasta que, entrada la noche, cansados financistas aceptaron entregar un paquete cuantioso para superar el trance. Por supuesto, esto no lo hizo gratis y profitó de esta asistencia, lo cual no debe ser visto como malo, sino como la recompensa del riesgo y su contribución a la estabilidad financiera. Hoy, Norteamérica se da cuenta del peligro y vuelve a poner un “cortafuegos”. Al plan de salvataje del gobierno se le suma la decisión de la Fed de comprar, sin garantías (algo sin precedentes) papeles comerciales de las empresas. Esta medida va en ayuda de las empresas que no pueden acceder a los bancos por las altas tasas de interés actuales. Las medidas norteamericanas encuentran un correlato en el Banco Central Europeo, el cual anunció una nueva inyección de US$ 340.000 millones y la subasta de US$ 50.000 millones, de manera de frenar su alza. Esto representa un esfuerzo más coherente y coordinado, que las acciones que los bancos centrales europeos individuales venían tomando. Warren Buffet ha sido el JP Morgan del momento, invirtiendo hasta ahora más de US$ 10.000 millones en empresas bancarias, como Goldman Sachs y empresas productivas, como General Electric. Al igual que Morgan, sacará provecho de tal riesgo y habrá contribuido al bien común. ¿Ha cambiado en algo la esencia de la economía de mercado? La respuesta es no, sólo se pone en evidencia la crisis: falencias regulatorias y las oportunidades para superarlas.
(El Financiero.cl)